HashID

Preguntas sobre los pasaportes SSI en programas de acceso

Aquí resolvemos las dudas que aparecen cuando una credencial de identidad autosoberana se integra en un programa de onboarding, no en una demo aislada. Cada respuesta describe el comportamiento real del sistema: qué se firma, qué se comparte y qué queda en manos del inversor.

¿Qué se emite exactamente cuando un inversor completa la verificación?

Un emisor acreditado firma una credencial verificable con los atributos que el programa necesita: jurisdicción, nivel de acreditación y estado del expediente. El inversor la guarda en su propio monedero. Cuando un exchange la solicita, se envía una prueba derivada de esa credencial, no el documento original. La consecuencia práctica es que el inversor deja de reenviar pasaporte y extractos cada vez que abre cuenta en una plataforma nueva.

¿El hash que recibe el exchange permite reconstruir los datos personales?

No. El hash certifica que ciertos atributos fueron verificados por un emisor reconocido en una fecha concreta, pero no contiene el nombre, el número de documento ni el domicilio. Lo que sí viaja son metadatos mínimos: tipo de credencial, emisor y vigencia. Conviene revisar con el equipo técnico qué metadatos persisten en los logs de cada plataforma antes de activar el flujo, porque ahí es donde suelen aparecer copias no previstas.

¿Cómo se gestiona la revocación si un inversor cambia de jurisdicción fiscal?

La credencial se revoca desde el emisor y el estado se publica en un registro consultable. Los exchanges que ya la validaron conservan la prueba histórica, pero no pueden emitir nuevas validaciones con esa credencial. En la práctica, el inversor debe solicitar una credencial actualizada antes de operar en la nueva jurisdicción. Si el programa ya tenía posiciones abiertas, el equipo de cumplimiento suele pedir una revisión manual del expediente.

¿Sustituye esto al expediente KYC completo ante una inspección del regulador?

Depende del marco aplicable. Un hash acredita que hubo verificación, pero varios supervisores siguen exigiendo conservar evidencia documental durante plazos concretos. En programas con obligación de custodia, la credencial SSI complementa el expediente, no lo reemplaza. Antes de adoptarla conviene documentar qué guarda el exchange, qué guarda el emisor y qué conserva el inversor, porque esa distribución es la que se revisa en una inspección.

¿Qué pasa si el emisor deja de operar o pierde su acreditación?

Las credenciales ya emitidas mantienen su firma, pero pierden validez para nuevas validaciones en cuanto el emisor sale del registro de confianza. Los programas que dependen de un único emisor quedan expuestos a esa interrupción. Por eso muchos integran dos emisores en paralelo y definen de antemano qué credencial prevalece. Es una decisión operativa, no solo técnica, y conviene dejarla escrita en el procedimiento interno.

Para revisar las condiciones de uso de las credenciales dentro de un programa, consulta la página de términos o revisa cómo se tratan los datos en la política de privacidad.

Qué incluye el programa de identidad SSI

El programa reúne las piezas que un inversor necesita para acreditar su condición una sola vez y reutilizarla entre plataformas. Cada componente se puede adoptar por separado, pero funciona mejor en conjunto: la credencial sin verificador no sirve, y el verificador sin reglas de revocación deja cabos sueltos.

  1. Emisión de la credencial

    Un emisor reconocido firma los atributos que el inversor declara: jurisdicción fiscal, nivel de acreditación, residencia. La credencial queda en el dispositivo del usuario, no en un servidor central. Si el inversor cambia de país o de estatus, la credencial se reemite sin arrastrar el expediente anterior.

  2. Verificación por hash

    Cuando un exchange pide comprobar el cumplimiento, recibe una prueba criptográfica y un hash de integridad. No recibe el documento, ni la foto, ni el extracto. La entidad valida que los atributos fueron verificados por un emisor de confianza en una fecha concreta, y nada más.

  3. Registro de emisores aceptados

    No todos los verificadores aceptan los mismos emisores. El programa mantiene una lista de entidades reconocidas por cada jurisdicción y documenta qué atributos cubre cada una. Así el inversor sabe de antemano si su credencial será aceptada antes de iniciar el trámite.

  4. Revocación y vigencia

    Una credencial puede caducar o revocarse si cambia la situación del inversor o si el emisor pierde su habilitación. El programa define cómo se notifica la revocación a los verificadores y en cuánto tiempo deja de aceptarse. Sin este punto, la reutilización se vuelve un riesgo para ambas partes.

  5. Documentación para auditoría

    Cada verificación deja un rastro mínimo: qué atributo se comprobó, qué emisor lo firmó y cuándo. Ese registro se conserva para responder ante una inspección regulatoria sin necesidad de guardar los datos personales del inversor. Es la parte menos vistosa del programa y la que más consultas genera.

Para ver cómo encaja la emisión con el resto de servicios, revisa las prestaciones del programa o consulta las soluciones por tipo de entidad.

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