HashID

Quiénes sostienen el proyecto

El pasaporte SSI no funciona en solitario. Necesita emisores de credenciales que respondan ante su regulador, exchanges dispuestos a aceptar pruebas en lugar de expedientes completos y auditores que revisen el circuito de verificación. Estas son las entidades con las que trabajamos hoy.

Custodios y emisores de credenciales

Entidades financieras reguladas que firman las credenciales verificables del inversor. Asumen la validación inicial de identidad y jurisdicción, y responden por la vigencia de lo que emiten. Sin su firma, el hash no tiene valor ante un exchange.

Plataformas de intercambio

Exchanges que aceptan el certificado en lugar del expediente completo. Definen qué atributos exigen, con qué emisores trabajan y cómo gestionan revocaciones o caducidades. Cada plataforma mantiene su propio criterio de admisión.

Auditoría y cumplimiento

Firmas que revisan el circuito técnico: que el hash certifique lo que dice certificar, que no filtre datos subyacentes y que quede rastro suficiente para una inspección. Su trabajo es el que permite defender el modelo ante un supervisor.

Infraestructura de registro

Proveedores de la capa donde se anclan las credenciales y sus revocaciones. No custodian datos personales, solo el registro verificable. De su estabilidad depende que un inversor pueda demostrar su condición años después de emitida.

Las incorporaciones se revisan caso por caso: jurisdicción, tipo de licencia y compatibilidad técnica pesan más que el volumen.

Un pasaporte de identidad que el inversor guarda, no la plataforma

Trabajamos con inversores que operan en más de un exchange y están cansados de repetir el mismo expediente KYC cada vez que abren cuenta. Nuestra propuesta es concreta: una credencial de identidad autosoberana emitida una sola vez, verificable mediante pruebas criptográficas, que cada plataforma valida sin recibir tus documentos.

El inversor conserva la credencial. El exchange solo recibe un hash que confirma atributos concretos: jurisdicción, nivel de acreditación y vigencia de la verificación.

Para quién

Inversores con cuentas activas en varias plataformas, gestores que mueven capital entre jurisdicciones y equipos de cumplimiento que necesitan reducir la superficie de datos personales almacenados en servidores de terceros.

Qué defendemos

Que la identidad no sea un archivo que cada exchange copia y conserva durante años. Que el inversor decida cuándo y a quién presenta su credencial, y que la verificación se apoye en pruebas verificables en lugar de capturas de pasaporte.

Cómo lo contamos

Sin promesas de sustituir al regulador ni de eliminar el KYC. Explicamos qué se puede delegar hoy, dónde siguen existiendo límites normativos y qué decisiones conviene documentar antes de adoptar SSI en producción.

Verificar una vez, exponer lo mínimo

El proyecto nació de una fricción concreta: cada exchange pide el mismo expediente, guarda su propia copia y el inversor repite el proceso en cada plataforma. Trabajamos para que la acreditación KYC/AML se emita una sola vez como credencial firmada, y que en adelante solo viaje un hash verificable. El inversor conserva el dato; la plataforma recibe la prueba.

Lo que nos guía es simple: menos documentos en circulación, menos bases de datos ajenas con información personal, y una trazabilidad que siga siendo auditable cuando un regulador la pida.

Cómo funciona el pasaporte SSI para inversores

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