Si ya verificaste tu identidad en una plataforma, no deberías empezar de cero en la siguiente. Aquí se explica cómo funciona un pasaporte de identidad autosoberana: una credencial que guardas tú y que presentas cuando haga falta, sin entregar el expediente completo cada vez.
Pensado para inversores con cuentas activas en más de un exchange y expedientes KYC que se repiten sin necesidad.
Si ya reúnes la documentación de origen de fondos y residencia fiscal, el siguiente movimiento es emitir tu credencial SSI una sola vez. A partir de ahí, cada exchange que la acepte recibe únicamente el hash de verificación: no tu pasaporte, no tus extractos, no tu dirección.
Antes de empezar conviene revisar qué emisores reconoce cada plataforma donde operas. Si tienes dudas sobre el alcance del modelo, en la descripción de lo que ofrecemos está el detalle del flujo, y en soluciones puedes ver cómo encaja con cuentas institucionales.
Inversores acreditados, mesas de cumplimiento y responsables de onboarding cuentan qué cambió en su día a día tras dejar de reenviar el expediente completo a cada exchange.
Antes tenía un PDF de 40 páginas que enviaba a cada plataforma nueva. Ahora presento una credencial firmada y el exchange solo recibe la prueba de que mi acreditación sigue vigente. El tiempo de alta bajó de días a una tarde.
Marta Ibáñez Inversora acreditada, cuenta en tres exchanges
Lo que más nos sirvió fue no almacenar documentos personales que luego hay que custodiar y auditar. Recibimos un hash, comprobamos vigencia y emisor, y el expediente sensible se queda del lado del cliente.
Diego Ferrer Responsable de cumplimiento, exchange regional
Quedan flecos. Algunas jurisdicciones todavía piden el expediente completo si hay inspección, así que documentamos cada decisión. Pero para el onboarding diario la diferencia es real.
Lucía Prats Asesora legal en servicios financieros
Trabajo con clientes que operan en varias plazas. Poder reutilizar la misma credencial entre plataformas sin volver a empezar el KYC nos ahorró reuniones y correos que antes eran rutina.
Andrés Molina Gestor de carteras institucionales