HashID

Emite tu pasaporte SSI y reutilízalo donde inviertas

La credencial se firma una sola vez y viaja contigo: cada exchange recibe únicamente el hash que acredita tu verificación KYC/AML, sin copias de tu documentación en sus servidores.

Solicitar acceso al pasaporte

Antes de emitirlo conviene revisar qué atributos se incluyen y qué emisores acepta cada plataforma. Puedes consultar el detalle en nuestras capacidades o ver cómo encaja en soluciones para exchanges.

Lo que gana el inversor con un pasaporte SSI

La verificación KYC deja de repetirse en cada plataforma. El inversor conserva su credencial, la presenta cuando la necesita y decide qué atributos revela. Estas son las ventajas concretas frente al envío tradicional de expedientes.

Una sola verificación, varios exchanges

El expediente se valida una vez con un emisor reconocido. A partir de ahí, cada plataforma comprueba la credencial sin volver a pedir documentos ni extractos bancarios.

Los datos personales no circulan

Entre plataformas viaja un hash firmado, no el pasaporte ni el domicilio. Si un servidor de terceros se ve comprometido, no hay expediente completo que extraer.

Control sobre qué se revela

La credencial permite acreditar atributos sueltos, como jurisdicción o nivel de acreditación, sin abrir el resto del perfil. El inversor elige el alcance de cada prueba.

Trazabilidad de vigencia y revocación

Cada hash indica cuándo se verificó y si sigue activo. Cuando una credencial caduca o se revoca, las plataformas lo detectan sin depender de avisos manuales.

Menos fricción en el alta

El proceso de apertura se acorta: se presenta la credencial, se valida la prueba y se opera. Menos formularios, menos esperas y menos solicitudes duplicadas de documentación.

Para entender el marco completo, conviene revisar primero cómo se emiten y validan estas credenciales y, después, los escenarios de uso entre plataformas.

Preguntas sobre el pasaporte SSI

Lo esencial sobre cómo funciona la identidad autosoberana aplicada al cumplimiento, sin entrar en el detalle legal que corresponde a cada jurisdicción.

¿Qué guarda exactamente el inversor?

Una credencial firmada por un emisor reconocido, no un archivo con documentos escaneados. El inversor conserva esa credencial en su propio dispositivo y decide cuándo presentarla. Nadie más mantiene una copia completa del expediente.

¿Qué recibe el exchange cuando valida la credencial?

Una prueba matemática de que ciertos atributos fueron verificados: jurisdicción, nivel de acreditación, vigencia. Recibe un hash que certifica integridad, pero no el contenido que hay detrás. No ve el pasaporte ni el extracto bancario.

¿Sirve para todas las plataformas?

Depende del emisor y de qué acepte cada exchange. Un mismo hash puede ser válido en una plataforma y no en otra si su regulador exige emisores distintos. Conviene comprobar la lista de credenciales admitidas antes de contar con la reutilización.

¿Y si el emisor revoca la credencial?

La revocación se propaga y el hash deja de validarse. El exchange puede entonces pedir una verificación nueva. Es el punto donde la trazabilidad se vuelve delicada: hay que registrar cuándo se revocó y a quién afectó sin exponer datos personales.

¿Esto elimina las obligaciones de KYC de cada entidad?

No. Cada entidad supervisada sigue respondiendo ante su regulador y muchos marcos exigen conservar evidencia durante años. Un hash acredita que hubo verificación, pero no siempre sustituye el expediente completo ante una inspección.

Para el detalle de obligaciones y conservación documental, consulta los términos de uso y nuestra política de privacidad.

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